• Ana

CURIOSIDADES | ¿Quién fue realmente Cleopatra?

Actualizado: 12 de sep de 2019


Seguro que habéis oído a hablar de la famosa "Cleopatra". ¡Nosotras cientos de veces! Pero, ¿quién era ella?


Cleopatra, o más bien, Cleopatra VII Thea Filopátor, fue la última gobernante de la dinastía ptolemaica del Antiguo Egipto. Fue también diplomática, comandante naval, lingüista​ y escritora de tratados médicos.


Físicamente, es difícil saber cómo era pues adaptaba su imagen física a las necesidades políticas. Por ejemplo, en eventos ceremoniales aparecería vestida como la diosa Isis, pero en las monedas acuñadas en Egipto eligió mostrarse con la mandíbula fuerte para enfatizar su derecho a gobernar.

Plutarco afirmó que no era su aspecto físico lo que resultaba tan atractivo de ella, sino su conversación y su inteligencia.


Recibió un Egipto inmerso en una crisis económica, con hambrunas, una corte dividida y una deuda con Roma. Y gobernó sobre un Egipto que viviría con ella su último período de gloria recuperando el protagonismo internacional de antaño.


Tres destinos se cruzaron en el camino de la reina: el de Julio César, el de Marco Antonio y el de Octavio. Juegos diplomáticos y ardides políticos tejieron un complejo entramado en el que, sin duda, su carisma, determinó el desarrollo de los acontecimientos.


Tuvo a su primogénito con Julio César: Cesarión, y este se convirtió en el único hijo varón del emperador, con lo que aquello conllevaba. Tras el asesinato de Julio César en el 44 a. C., Cleopatra, vio peligrar su vida y no tuvo más remedio que regresar a Egipto para maquinar una nueva maniobra que la ayudara a mantener su poder.


Marco Antonio, que por aquel entonces luchaba con Octavio Augusto por el poder en la región, hizo llamar a Cleopatra para que acudiera a verle y se humillara ante él pidiéndole disculpas por su mal hacer. La reina, astuta e inteligente como la que más, decide acudir a la cita pero con otra intención diferente: la de embaucarle.


A su llegada le ofrece a Marco Antonio la revelación de un mundo divino en la que ella era el centro, como una nueva Isis que se presenta ante el conquistador, un nuevo Osiris. Juntos formarían una pareja real capaz de resucitar la Edad de Oro. Finalmente, Marco Antonio abandonó no sólo sus obligaciones familiares sino también las políticas y militares, para vivir una fastuosa vida en Egipto llena de lujos con la poderosa reina.


Es así como en el año 32 a. C. Octavio acusa a Cleopatra públicamente por uso de magia, incesto, adoración animal, droga, embriaguez y lujuria desenfrenada. Declarándole la guerra.


Durante el conflicto e incapaz de firmar la paz, Cleopatra construyó un mausoleo donde amontonó sus riquezas y decidió descansar por toda la eternidad. Para cuando sus enemigos llegaron a Alejandría, ella ya estaba encerrada. Los generales de Marco Antonio le informaron de que ella había muerto y este se quitó la vida con su propia espada. Y su cadáver fue llevado ante el mausoleo de Cleopatra.


Pero ella no estaba muerta y fue apresada en ese momento, con el cuerpo sin vida de Marco Antonio en sus brazos. La intención de Octavio era llevarla con vida a Roma para dejar clara su superioridad, pero en su cautiverio Cleopatra le escribe una carta que, para cuando él la lee, ya es tarde.


"Dejadme descansar a su lado"


Se duda si se trató de la mordedura de un áspid o un brebaje venenoso, pero Cleopatra se suicidó sobre su lecho de oro.


A día de hoy, la ubicación de sus restos es un misterio: se sigue buscando la tumba de Cleopatra. Los indicios sugieren que ésta podría hallarse bajo las aguas del antiguo puerto de Alejandría o bien oculta en las arenas del desierto.


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